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La tercerización laboral en Colombia ha generado precarización laboral, entendido esta como un proceso continuo y dinámico de degradación y pauperización de las condiciones de trabajo y empleo. Se deterioran las condiciones laborales por fenómenos como la flexibilización o desregulación creciente de la legislación.

BOGOTA_18A partir del gobierno de Cesar Gaviria en 1990, con el establecimiento de la apertura económica, se da inicio a la implantación del modelo neoliberal en Colombia y empiezan a vivenciarse con mayor profundidad reformas, al buscar viabilizar y profundizar la inserción del país en el mercado mundial. En cumplimiento de este propósito se hace la reforma por medio de la Ley 50/90, que introduce cambios sustanciales en la legislación laboral como los contratos a término fijo, las agencias de trabajo temporal, la eliminación de la figura del reintegro de los trabajadores con 10 años de servicio en caso de despido sin justa causa, la regulación de los despidos colectivos, la perdida de la retroactividad en las cesantías con la creación de los fondos privados de cesantías, cambios en la jornada de trabajo, entre otras.

Esta reforma se presentó como la necesidad de hacer más flexible el régimen laboral con el fin de volver más competitivos nuestros productos, proveer la inversión y aumentar la creación de empleo. Esta reforma no solo no aumentó el nivel de empleo sino que impuso la precariedad laboral a través de los contratos a término fijo y la creación de empresas temporales que atentan contra la estabilidad laboral, uno de los principales derechos de la clase trabajadora.

En 1993 se promulgo la Ley 100 para reformar la salud y la seguridad social, descargando al Estado de uno de los más importantes servicios sociales como es la prestación del servicio médico y asistencial para entregárselo a la empresa privada, dejando de ser un derecho la salud para convertirse en una mercancía, con las nefastas consecuencias que ello ha traído.

En el año 2002 se promulga la Ley 789 bajo el supuesto de crear 2,4 millones de empleos, en promedio de 600.000 por año, pero lo único que logró esta reforma fue acentuar la precarización del trabajo, a través de la reducción de costos laborales, tales como horas extras, dominicales y festivos, se modificó sustancialmente la jornada de trabajo al extenderse la jornada diurna hasta las 10 pm, cambiando de jornada diurna a jornada ordinaria, se modificó en forma gravosa la liquidación de los empleados que son despedidos sin justa causa en los contratos a término indefinido al reducir sustancialmente la tabla de indemnización.

Esta reforma impactó duramente la estructura del empleo en Colombia al facilitar la flexibilidad laboral que generó un efecto contrario al que supuestamente se buscaba, pues provocó el aumento del desempleo, promovió el crecimiento del sector informal, estimuló la privatización y aceleró las condiciones de precarización del trabajo, logrando mayor empobrecimiento de los sectores más vulnerables de la población.

En Colombia la informalidad en el empleo va en aumento, y sumado a ello el adelgazamiento del Estado al disminuir el empleo público y dar entrada a la privatización como política neoliberal en el manejo de la economía.

En los procesos de tercerización del empleo y de informalidad, las garantías para un bienestar del trabajador, como la protección social, el ingreso adecuado y la estabilidad, son mínimas y en ocasiones no existen.

Para profundizar el modelo neoliberal en el tema laboral, el gobierno expide el decreto 583 de 2016 con el sofisma que se buscaba a través de este, fijar reglas que garantizaran el cumplimiento de las normas laborales en los procesos de tercerización y hacer más eficiente e integral la inspección laboral, pero en realidad con este decreto se creó una nueva modalidad en que un proveedor, persona natural o jurídica sin mayores requisitos, suministra trabajadores a un beneficiario que antes los tenia contratados directamente, sustituyéndose así trabajadores de planta por los suministrados por el proveedor, con el único requisito de que les otorgue, por parte de este, iguales derechos a los que tenía cuando estaba contratado directamente por el beneficiario, para el desarrollo de la misma o sustancialmente las mismas actividades.

Con la expedición de este decreto, la contratación directa se acaba, pues ya le es permitido al empresario tercerizar toda su planta de personal, facilitando la subcontratación a todo nivel, se acaba la responsabilidad solidaria de este frente al incumplimiento del tercero de las obligaciones legales con los trabajadores.

Esta nueva estructura laboral que han venido imponiendo los mercados globalizados, con los fenómenos como la flexibilización, la tercerización y la privatización del empleo público, han aumentado en forma desorbitante la informalidad y la precariedad en el empleo, generado un empobrecimiento paulatino de gruesos sectores de la población colombiana, aumentando la desigualdad social.

Por Departamento Jurídico ACEB

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