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A partir de la segunda mitad del primer semestre de este año, vencen las convenciones colectivas de trabajo de varios de los más importantes bancos del país y tendremos que negociar en condiciones atípicas, donde las dificultades abundan. Para superarlas, tendremos que exhibir la mayor capacidad organizativa de los trabajadores en torno a un sindicato unido y dirigido por líderes con suficiente claridad para poder dar los pasos necesarios en función de salvaguardar los intereses de los bancarios comprometidos en el conflicto respectivo. Veamos el tema de los vencimientos:

BANCO

FECHA VENCIMIENTO CONVENCIÓN

Davivienda 30 de junio de 2021
BBVA Colombia 30 de junio de 2021
Bancamía 30 de junio de 2021
Mundo Mujer 14 de agosto de 2021
Itaú Corpbanca Colombia 31 de agosto de 2021
Banco de Bogotá 31 de agosto de 2021
GNB Sudameris 31 de agosto de 2021

Las sombras que se ciernen sobre los trabajadores

La pandemia está muy lejos de ser controlada, el gobierno deja ver que antes que la salud de los colombianos, le preocupa la salud de la economía y la consolidación del modelo económico imperante. Los confinamientos se han materializado en un excelente mecanismo para someter a los trabajadores y a las vastas capas de colombianos sin empleo o dedicadas al rebusque y de contera un importante porcentaje de la nómina de los bancos se encuentra aislada laborando desde sus hogares, lo que les impide tener un contacto directo con sus compañeros y consecuencialmente con su organización sindical.

El manejo del salario mínimo

Los índices económicos son muy desfavorables para los trabajadores, que ven como crece el costo de la canasta familiar, mientras el DANE anuncia una abrupta caída de la inflación, cuyo parámetro el IPC, se deteriora mes a mes con porcentajes negativos, marcando la inflación del año 2020, en el 1.61%, con un agravante y es que la economía gira en torno a los índices de la inflación.

Todos vimos cómo el gobierno de Iván Duque decretó un incremento del 3.5% al salario mínimo legal, que en realidad más parece una rebaja general de salarios, mientras los burócratas y los congresistas recibieron el 5.1%, que en muchos casos les representó un nuevo ingreso de $1.670.000 pero al colombiano de a pie, entre aumento de sueldo y subsidio de transporte ($34.723), le representó un ingreso diario de $1.157.43,

Esta condenable decisión del gobierno, lo único que produce es la ampliación escandalosa de la brecha entre los ricos y la inmensa masa de pobres. Claro está que Iván Duque se ufana de haber hecho el incremento porcentual más alto de la historia reciente del país y se atreve además a decir, que este pírrico aumento correspondió al cumplimiento de una promesa de campaña, engañando a los distraídos, pues suma al sueldo lo que se recibe como subsidio de transporte, que no hace parte del salario, para mostrar que el trabajador raso, así ganará $1.015.330.

No obstante, redondea la falacia, haciendo creer que ha disminuido la cantidad de población en pobreza absoluta, mientras, según el embustero, ha aumentado solo en cifras la cantidad de colombianos que devengan el salario mínimo legal.

Por su parte, los bancos se han visto obligados a provisionar un importante porcentaje de sus utilidades, para hacerle frente a la cartera morosa que aumenta a causa del creciente desempleo y cierres de empresas, muchas de las cuales clausuraron sus actividades de forma definitiva.

Los pactos colectivos y la negociación de convenciones, ejercicios parecidos, pero con intereses diametralmente opuestos.

En varios bancos y con la anuencia de los diferentes gobiernos de turno, los empresarios han impuesto el modelo de “negociar” pactos colectivos, como una forma de negarle a sus trabajadores el sagrado derecho de asociación y negociación colectiva, veamos en que consiste la maniobra patronal:

Procedimiento para negociar un Pacto Colectivo

El Pacto Colectivo, al igual que la Convención Colectiva, es un mecanismo de negociación colectiva que tiene por fin terminar los conflictos colectivos de trabajo, determinando las condiciones de trabajo durante su vigencia, y regido por las mismas normas que la Convención Colectiva.

Los pactos colectivos son acuerdos negociados entre las empresas y los trabajadores no afiliados a los sindicatos, por lo que sus efectos solo cobijan a quienes lo suscriban o se adhieran a este.

Vale precisar que, la Organización Internacional del Trabajo –OIT– le ha recomendado al Gobierno que prohíba la celebración de dichos pactos para las empresas en las que exista sindicato, ya que como lo señala la Escuela Nacional Sindical –ENS– uno de los objetivos implícitos de los pactos colectivos es debilitar a las organizaciones sindicales.

Si bien es cierto que los empleadores, son libre de celebrar pactos colectivos con trabajadores no sindicalizados, la salvedad radica en que si el sindicato está compuesto por más de un tercio (1/3) de los trabajadores de la empresa, no pueden celebrar pactos o prorrogar los existentes, toda vez que la convención colectiva en estos casos se extiende a todos los trabajadores de la empresa, admitiendo de esta manera la preeminencia de la organización sindical (Sentencia Corte Constitucional SU-342/95 [j 1] y C- 1491 de 2000 [j 2]).

Ahora bien, el derecho a la celebración de pactos colectivos por parte del empleador, admite una limitación de suma importancia, cual es la relativa a ejercer esta libertad patronal para afectar tanto a la organización sindical, como a los derechos de los trabajadores a ella vinculados señalando que:

“Esta Corte en la sentencia SU-342/95 [j 3] llegó a la conclusión de que la libertad patronal para celebrar pactos colectivos no puede ejercerse o utilizarse por el patrono para afectar los derechos fundamentales de los trabajadores sindicalizados y de la organización sindical.

En todo caso el procedimiento para iniciar el proceso que da lugar a la existencia de un pacto colectivo es idéntico al que se debe seguir para la presentación y negociación de una convención colectiva, pero la gran diferencia radica en que los pactos colectivos son manejados por los empleadores de manera amañada, utilizándolos para condicionar el derecho de asociación y por ende el derecho a la negociación colectiva. Una prueba contundente se tipifica cuando el pacto aparece firmado de la noche a la mañana, sin que los trabajadores sepan cual fue el procedimiento para darle vida legal, es decir, quién denunció el pacto anterior para poder presentar nuevo pliego.

La iniciativa que da lugar a la celebración del pacto, debe ser una acción libre y autónoma de los no sindicalizados, pero la experiencia nos dice que son los banqueros los que montan el procedimiento, manipulan el nombramiento de los delegados, costean su desplazamiento a la reunión, denuncian el pacto anterior, proponen los nombres de los negociadores, dictan los términos del pacto, fuerzan su firma y finalmente depositan en el Ministerio de Trabajo el texto del supuesto acuerdo. Así las cosas, la autonomía y la libertad de los trabajadores para ejercer su derecho a negociar son anuladas por la maniobra.”

A los pactos colectivos, los banqueros les suman o les quitan derechos según la necesidad, pues de lo que se trata es de ponerle parámetros a la negociación que adelantan los sindicatos, caso de DAVIVIENDA y BBVA Colombia. Es ya conocido que en estos bancos, cada vez que se avecina la presentación de pliego de peticiones por parte de los sindicatos, aparece como por encanto un nuevo pacto colectivo, que luego se utiliza para pretender que la convención sea igual a dicho pacto y que en caso de que el conflicto deba ser resuelto por un tribunal de arbitramento, en aplicación del principio de no discriminación e igualdad, se nivele la nueva convención a lo impuesto en el pacto. Dicho de otra forma, el pacto es la herramienta utilizada por los banqueros para impedir el ejercicio de la negociación colectiva.

Si permitimos que esta figura se institucionalice, estaríamos condenados a no poder aspirar a tener una convención colectiva acorde a las necesidades de los trabajadores y por supuesto a la altura de las enormes posibilidades de los bancos en este caso específico, por la capacidad económica de estos dos conglomerados financieros.

La alternativa es, la afiliación masiva de los trabajadores en procura de un sindicato fuerte, que agrupe a la mayoría de los trabajadores, para quitar de las manos de los banqueros, la posibilidad de seguir maniobrando las negociaciones y de negarle el bienestar a sus trabajadores.

La Convención Colectiva de Trabajo

Como ya quedó dicho, el procedimiento para aprobar el pliego, lo mismo que la forma de negociarlo, esta regulado por el Código Sustantivo del Trabajo en sus artículos 429 a 484 y se resume en los siguientes términos: El pliego debe ser aprobado en asamblea de los trabajadores, la asamblea autoriza al representante legal del sindicato para denunciar la anterior convención colectiva ante el Ministerio de Trabajo, la asamblea nombra los negociadores y al eventual árbitro en caso de establecerse un Tribunal de Arbitramento.

La convención colectiva vigente se denuncia dentro de los 60 días anteriores a su vencimiento, el pliego se presenta al empleador dentro de los 60 días siguientes a su aprobación, para ello el empleador es quien debe instalar la negociación dentro de los 5 días siguientes, iniciándose así el conflicto que debe generar la nueva convención colectiva de trabajo. Estos términos de derecho público se deben respetar rigurosamente, ya que cualquier violación a los mismos puede dar lugar a la anulación del proceso.

El respeto integral a las Convenciones Colectivas por parte de nuestro sindicato, es lo que ha permitido la acumulación de los derechos que hoy están contenidos en las convenciones que hemos firmado. Nada nos ha sido regalado, nada se ha obtenido por la benevolencia de los banqueros, de quienes históricamente hemos sufrido permanentes ataques para tratar de extinguirnos, pero hoy después de 63 años de dura lucha, estamos aquí presentes y mejor organizados que nunca, dispuestos a dar la dura batalla por la preservación de los derechos de los bancarios colombianos.

La estabilidad laboral debe ser el centro de atención de las nuevas negociaciones, debemos luchar contra el aislamiento denominado trabajo en casa, debemos poner reglas claras al teletrabajo, que se viene convirtiendo en una forma moderna de esclavitud y como es elemental, con el concurso de todos los trabajadores de los diferentes niveles, procurar avances económicos en los mejores términos posibles para contrarrestar las lesiones que nos ha producido el amangualamiento de empresarios y gobierno en contra de los trabajadores y del pueblo en general.

Ya hemos visto como los bancos a la hora de despedir trabajadores, no se detienen en nada, hemos presenciado como se cierran oficinas, se achican las nóminas y como salen despedidos gerentes, analistas y personal de todas las categorías, por lo que claramente podemos vislumbrar que es el momento de organizarnos para hacerle frente a las dificultades, es ahora o nunca, no esperemos que la máquina que arrasa con la estabilidad, nos pase por encima, no hay tiempo que perder, ánimo que el futuro lo construimos nosotros mismos.

15 de enero de 2021

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL ACEB

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