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Ante la pandemia del coronavirus que ya comenzó en Colombia se empiezan a tomar medidas drásticas para tratar de contenerlo. La principal es el aislamiento de las personas para reducir su expansión. Además, el Estado colombiano debe dictar otras disposiciones en cuanto al fortalecimiento de los recursos de la salud para dotar a la red hospitalaria y sus trabajadores de los mejores instrumentos y condiciones para atender en debida forma a quienes resulten contagiados, garantizar el abastecimiento de la población y el apoyo a los sectores más vulnerables a través de una renta básica, entre otras.

Una dependencia del Ministerio de Salud y Protección Social ha estimado en casi 16 millones el número de colombianos que estarían expuestos al contagio; de otro lado, el decreto 417 del 17 de marzo 2020 con el que el presidente Duque declaró el Estado de emergencia económica y social, menciona que Colombia debe prepararse para enfrentar casi 4 millones de casos de contagio. Estas cifras y las noticias que recibimos a diario de lo que acontece a nivel mundial y dentro de ello en los países desarrollados de Europa y Estados Unidos, da una idea de los resultados letales del contagio y de la magnitud de la tragedia y alerta de lo grave que podría ser en un país con menos desarrollo como Colombia.

Acaba de decretarse la cuarentena total en todo el territorio nacional, y mientras ello sucede y el país vive momentos angustiantes, los bancos pretenden continuar su labor forzando a todos sus trabajadores a asistir a sus puestos de trabajo y exigiéndoles hacer desplazamientos, como lo hace Bancamia, en busca de los clientes para cobrarle los créditos o forzarles hacer acuerdos de pago, como si nada estuviera pasando. Esta es una política inhumana, por decir lo menos, pues exponer a los trabajadores al contagio del virus despreciando el riesgo que ello conlleva, atenta contra la vida de la fuerza laboral bancaria, contradice la orientación gubernamental, la decisión de los colombianos de luchar unidos ante esta adversidad y, en últimas, contribuye a convertir a los bancarios en un vector de propagación del virus.

Creemos que debe abrirse el menor número de oficinas con la menor cantidad de trabajadores posible, dedicadas a actividades que tengan contenido social, tales como el pago a pensionados, giros, operaciones de caja, etcétera y que no debe obligarse a los trabajadores a estar desarrollando labores de campo en la calle.

Como ACEB, manifestamos nuestra disposición permanente a contribuir en una acción coordinada para desarrollar iniciativas que conlleven a la superación de la crisis, pero ello se debe adelantar salvaguardando la vida y la salud de los trabajadores, sus derechos y la estabilidad en el empleo y no para favorecer intereses de lucro egoístas que no tienen en cuenta la gravedad de la hora.

Asociación Colombiana de Empleados Bancarios – ACEB 

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