Rechazamos la actitud intimidatoria del banco que inició proponiendo arreglos, para dar paso a la violencia psicológica, acompañada de insultos a quienes se niegan a renunciar y en la etapa actual, han acudido al expediente de los despidos para amedrentar, llegando a la desfachatez de repartir borradores de liquidaciones finales, acompañándolos de amenazas de cierre definitivo de la entidad.

El pasado sábado 14 de mayo, ante la persistente política de despidos y vulneraciones a los derechos de los trabajadores, ACEB convocó a los trabajadores del banco Itaú a una reunión virtual, cuya asistencia multitudinaria permitió interactuar con empleados de distintas ciudades a nivel nacional y en la que se hicieron presentes compañeros afiliados a otras organizaciones sindicales, a quienes de antemano les agradecemos el haber atendido nuestra convocatoria.

Nos hemos pronunciado reiteradamente sobre la inconveniencia y las nefastas implicaciones que, para los trabajadores, tiene el hecho de dejarse tentar y caer en la trampa que ha tendido la Dirección del banco para negociar los despidos. Hemos dicho con toda claridad, que aceptar un acuerdo, supuestamente voluntario, para dar por terminada la relación laboral, constituye un error de devastadoras proporciones y en el que, una vez se ha incurrido, ya no se tiene reversa.

Es claro que el mecanismo que utiliza el banco, busca no dejar huella para que los sindicatos obtengan las pruebas necesarias que demuestren la pertinente ilegalidad por los despidos masivos. El “acuerdo” que ofrece el banco, es una maniobra fríamente calculada encaminada a desaparecer a los beneficiarios de la mejor convención colectiva del sector financiero colombiano, con lo cual estarían abaratando costos, para hacer más atractivo el negocio a la hora de vender total o parcialmente su operación en Colombia. No olvidemos que esta Convención Colectiva se ha construido en 64 años de lucha y pese a los argumentos falsarios del banco, tenemos la posibilidad real de defenderla y conservar la estabilidad.

La entidad financiera Itaú, se ha caracterizado a través del tiempo por tener una política de expansión totalmente errática. Han invertido miles de millones de pesos en proyectos de expansión del negocio, que al poco tiempo son desmontados con la consiguiente pérdida económica, lo que nos permite afirmar, que si los proyectos fracasan es por la pretensión de implementar equivocadas políticas administrativas y no por culpa de los costos laborales, ni mucho menos por falta de compromiso de sus trabajadores.

Este banco no ha logrado encontrar otra alternativa para sanear sus finanzas y acude a la peor y más condenable práctica en medio de la coyuntura actual, de despedir trabajadores, fincando todas sus esperanzas para salir a flote, en las estrategias que lidera la tristemente célebre por su inoperancia, MARIA LUCIA NOGUERA, nefasta funcionaria especializada en esquivar los justos reclamos de los empleados y también, a las influencias que puedan ejercer sus testaferros, jefes zonales o mandos medios, fieles cancerberos del ánimo punitivo de aquella, que sumándose a la campaña de intimidación contra sus subalternos, no han podido razonar que esa misma dosis de medicina les será aplicada, incluidos vicepresidentes y “María Lucias”.

Rechazamos la actitud intimidatoria del banco que inició proponiendo arreglos, para dar paso a la violencia psicológica, acompañada de insultos a quienes se niegan a renunciar y en la etapa actual, han acudido al expediente de los despidos para amedrentar, llegando a la desfachatez de repartir borradores de liquidaciones finales, acompañándolos de amenazas de cierre definitivo de la entidad.

Lo concreto, después de escuchar muchas especulaciones sobre el futuro de este banco en Colombia, es que la entidad no puede cerrar su operación de la noche a la mañana, ya que, para salir del país, se tiene que desarrollar un intrincado proceso, que no se surte tan fácilmente. Desde otra perspectiva, el banco no tiene un gran desarrollo en materia tecnológica y de digitalización, como para darse el lujo de desaparecer las oficinas físicas, tan de buenas a primeras, luego, lo que sí es muy posible es que estén pensando en vender parte de su operación y que ya tengan algún compromiso sobre el particular, pues se rumora que venderán el segmento de la banca minorista (personas) que requiere desmontar la convención colectiva de trabajo, dada las exigencias y comodidad del futuro comprador.

Cuando un inversionista compra una empresa, adquiere los derechos y obligaciones de la persona jurídica que está comprando, es decir compra los activos, oficinas equipos enseres, deudas y acreencias que tenía el anterior propietario, dentro de los que se cuentan, los derechos de los trabajadores que recibe, de manera que si los trabajadores no caen la trampa y no acuerdan su retiro, los tendrán que trasladar a la nueva empresa, con todos los beneficios consagrados en la convención colectiva que se posea.

Hay una experiencia reciente que se materializa en la venta de la operación de banca personas, realizada por el CITIBANK a SCOTIABANK COLPATRIA (2018), negocio en el que el CITI previamente, intentó liquidar la convención colectiva con el mismo mecanismo de despidos y amedrentamiento, pero al no lograrlo, al SCOTIA le tocó asumir la llegada de tales trabajadores y su convención, que hoy laboran para el nuevo empleador, rigiéndose por la convención colectiva que habían firmado con el CITI, esto en aplicación de la figura de sustitución patronal prevista en la legislación colombiana.

Es claro y evidente que el banco no ha parado en mientes a la hora de cancelar contratos de trabajo, en consecuencia, podemos afirmar que la única verdad de a puño es que la garantía de pertenecer a una organización sindical, lleva implícito la garantía de la estabilidad, derecho que cobrará mayor relevancia en la medida en que el sindicato sea más fuerte y en consecuencia, tácitamente se reafirma el derecho de asociación, consagrado en el Artículo 38 de la Constitución Política de Colombia que a la letra dice:

“Artículo 39. Los trabajadores y empleadores tienen derecho a constituir sindicatos o asociaciones, sin intervención del Estado. Su reconocimiento jurídico se producirá con la simple inscripción del acta de constitución. La estructura interna y el funcionamiento de los sindicatos y organizaciones sociales y gremiales se sujetarán al orden legal y a los principios democráticos. La cancelación o la suspensión de la personería jurídica sólo procede por vía judicial. Se reconoce a los representantes sindicales el fuero y las demás garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión. No gozan del derecho de asociación sindical los miembros de la Fuerza Pública.”

Este derecho no es letra muerta, se tiene que aplicar muy a pesar de lo que piensen los dueños del capital y el mismo, implica no solo poder organizarse en sindicatos, si no también, respecto del goce de los beneficios derivados del ejercicio sindical (negociación colectiva, Convención colectiva), de manera que si nuestros puestos de trabajo están en peligro, no nos queda otra alternativa que afiliarnos al sindicato, lo cual nos otorgará el derecho a obtener lo contemplado en la Convención Colectiva Trabajo.

En suma, hoy queremos manifestar a los trabajadores del banco Itaú que, con la fortaleza que otorga la firme y unánime decisión de afiliación de los trabajadores a nuestro sindicato ACEB, alzaremos nuestra voz de rechazo ante las acciones ilegales por parte del banco, generando de paso la fuerza que obligue a la empresa a respetar la estabilidad y nuestros derechos, con la certeza de que ante el mínimo asomo de vulneración, adelantaremos los mecanismos legales para interponer las acciones que permitan defender el derecho fundamental a la libre asociación.
No olvidemos que, en medio de esta situación abiertamente ilegal y condenable, está el futuro de nuestras familias, nuestro futuro, la mediana estabilidad económica y la posibilidad de acceder a una pensión de jubilación digna, pensión que se vería seriamente deteriorada en el caso de acceder a las pretensiones del banco ITAU y a su negrera MARIA LUCIA NOGUERA.

Bogotá D.C. 16 de mayo de 2022

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL ACEB