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En veinte años de existencia de la comisión nacional de concertación de políticas salariales y laborales solamente ha habido acuerdo en cinco oportunidades. La última fue en diciembre 30 de 2013, donde además de haberse logrado el mayor incremento del salario mínimo comparativamente con la inflación, también se acordó la exoneración del 8% del pago de la contribución a la salud de parte de los pensionados.

Sin embargo, este acuerdo firmado por el gobierno del presidente Santos en ese año, hasta el momento no se ha cumplido y por el contrario el gobierno nacional a través del Ministerio de Hacienda se ha opuesto reiteradamente a proyectos de ley que han presentado diferentes congresistas.

Esto refleja que la comisión de concertación, no ha sido un escenario útil de diálogo social donde el tripartismo haya podido avanzar significativamente en acuerdos de voluntades, para mejorar la situación de los trabajadores muy especialmente de los que devengan un salario mínimo.

Consideraciones acerca del salarioLo que ha ocurrido año por año, es que el gobierno siempre termina expidiendo por decreto unilateral el salario mínimo. Estos decretos siempre han sido plegados a las propuestas de los empresarios. Se han impuesto las teorías neoliberales, que han sido desvirtuadas por los hechos, centradas en que los salarios causan inflación, desempleo y adicionalmente restringen y disminuyen la productividad y la competitividad. La inflación en nuestro país, especialmente las que se han desarrollado en los últimos 3 años, obedece a fenómenos totalmente distintos a los salarios de los trabajadores.

Para este año la discusión sobre el salario mínimo tenía dos circunstancias bastante difíciles, que hacían presagiar que el gobierno y los empresarios irían a cerrar filas contra las expectativas y las solicitudes de los trabajadores: la primera tiene que ver con que llevamos tres años en los cuales todos los pronósticos de los oráculos del Banco de la República y del Ministerio de Hacienda han fracasado. Lo mismo ha sucedido con los pronósticos relacionados con el crecimiento económico. Para este año ya se prevé que el crecimiento económico escasamente será del 2% y muy seguramente que para el 2017 será menor.

La franja de inflación del 2% al 4% que se ha proyectado para los últimos 3 años ha sido superada ampliamente.

El único que gana a tasas del 14% anual es el sector financiero; los sectores productivos, llámense del sector agrícola o el sector manufacturero, crecen a tasas muy bajas y quien se devora toda ese margen es el sector financiero.

La otra situación que iría a poner en riesgo la concertación, porque el gobierno nacional sigue descargando la crisis sobre los hombros de los trabajadores, es la reforma tributaria aprobada, que implica fundamentalmente subir tres puntos adicionales al IVA del 16 al 19%, e imponer impuesto a los combustibles de $130 pesos por galón, lo cual significaría una pérdida de los ingresos y por tal motivo también un aumento desbordado a la inflación, según Salomón Kalmanovitz quien fuese miembro de la Junta Directiva del Banco de la República, alertó que la reforma tributaria impactaría por lo menos en un 1,8% a la inflación y los salarios de los trabajadores.

Como si fuera poco, en estas dificultades tripartitas del gobierno y los empresarios, el gobierno se negó a: cumplir los acuerdos de avalar en el Congreso de la República, los proyectos de ley que sobre la exoneración del 8% tiene para los pensionados y a restablecer el tema de los recargos nocturnos, así sea de forma gradual. Con todo ello la concertación fracasó.
El otro punto que se dejó claro en la Comisión Nacional de Concertación por parte de las centrales obreras, es la necesidad de cambiar la fecha de negociación por dos asuntos principales: primero porque el país en el mes de diciembre, poco interés presta a esta circunstancia pues está más interesado obviamente en el asunto del descanso y en las fiestas, y segundo, que en el mes de diciembre no se han consolidado todas las cifras, especialmente las que tienen que ver con inflación, crecimiento económico, productividad, tasas de desempleo que son elementos claves para poder definir lo que podría llegar a ser el incremento real del salario mínimo.

Si bien el escenario de la comisión nacional de concertación, sigue siendo importante para los trabajadores, es evidente que, a quien menos les interesaría esa situación, sería a empresarios y gobierno que no quisieran nunca discutir con los trabajadores este tema, a sabiendas que debe ser un espacio importante para los trabajadores, porque allí se puede estar haciendo las denuncias y las reclamaciones sobre nuestros derechos. Por ello requerimos una mayor presencia de la movilización social para que podamos tener una mejor respuesta del gobierno y de los empresarios.

Juan Manuel Santos y su marcada tendencia a incumplir acuerdos
Como quedó descrito anteriormente, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos se ha caracterizado por su especial habilidad para desmontar conflictos mediante la firma de acuerdos que posteriormente y de forma muy alegre se niega a cumplir; tal es el caso del tratamiento dado a las protestas de las comunidades indígenas, de los campesinos y de los camioneros entre otros. Para su gobierno los únicos problemas que realmente le interesa resolver de manera diligente, son los que tienen que ver con el empresariado y con los dueños del capital, a quienes favorece tanto en el campo laboral restringiendo garantías a los trabajadores e ignorando los compromisos hechos fuera del país a propósito de los tratados de libre comercio suscritos por ejemplo con Canadá y los Estados Unidos y además favoreciéndolos mediante la reforma tributaria con la cual les rebajó los impuestos. Mientras a los trabajadores los graba con impuestos tan regresivos como el del incremento del IVA del 16 al 19% y a quienes castiga con un incremento del 7% en el salario mínimo.

No solo no les cumplió a los trabajadores las promesas de campaña electoral en materia de pensiones, horas extras, recargo nocturno, etc., sino que no ha movido un solo dedo para aprovechar sus mayorías parlamentarias, en favor de sacar adelante la vieja deuda del Estatuto del Trabajo previsto en la Constitución de 1991.
El 7% de incremento en el salario mínimo, realmente representa una desmejora del poder adquisitivo de dicho salario, no solo por lo exiguo del incremento, que está por debajo de los que establece la ley, sino que además pretende culpar de este atentado al movimiento sindical, al decir que si hubiera habido concertación el incremento habría sido del 7,5%. Según datos presentados y sustentados por las centrales obreras, cualquier incremento por debajo del 8,5% sería inaceptable por su carácter regresivo, ya que viola la ley. Es decir, le quedamos debiendo, tras de ladrones bufones.

Por Juan Francisco Sánchez Zambrano
Presidente Nacional ACEB

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