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Declaración de ACEB

Fieles a la tradición de este sindicato de trabajadores bancarios, ligado desde su fundación hace más de seis décadas a la lucha de los colombianos por sus reivindicaciones más sentidas, hoy levantamos nuestra voz de protesta contra el paquetazo del gobierno, particularmente contra la anunciada reforma a los impuestos.

En la coyuntura actual, cuando se han acentuado las cotidianas dificultades del pueblo a raíz de la pandemia, es inconcebible que el gobierno de Duque haya decidido acogotar a los sectores populares con una escalada de impuestos sobre artículos vitales como la comida.

Sin embargo, la camarilla neoliberal uribista no la tiene fácil. Desde los más diversos sectores de la opinión se han expresado palabras de rechazo. En primer lugar, las organizaciones populares y sindicales, luego de sesudos análisis, han convocado para el próximo 28 de abril un paro nacional para oponerse entre otras cosas a la reforma. Pero también hasta líderes reconocidos de la derecha han expresado su desacuerdo y tildan a la tributaria de Duque como inoportuna, inconveniente, antitécnica o absurda. Por las posibles razones ocultas que tengan, los mismísimos parlamentarios del circulo gobernante, han expresado su oposición a ella.

Por ejemplo, el jefe de Cambio Radical señaló que la reforma tributaria: “constituye el verdadero despropósito nacional”. Así lo están denunciando los voceros de los sectores económicos, políticos y sociales. Y es que no le falta razón a la gente al sentirse avasallada por un Estado que en lugar de crear las condiciones para que se generen oportunidades de empleo y emprendimiento que le ayuden a salir de la crisis causada por la pandemia, lo que hace es arrinconarla con impuestos adicionales por $ 28 billones al año, de los cuales a las personas naturales les tocará aportar más del 60 %”. (El Tiempo, 11 de abril de 2021). Si esto lo dice el señor Vargas Lleras, no nos queda sino imaginarnos la carga de profundidad que esa reforma le traerá al pueblo y a la nación.

Veamos. Antes que grabar a las multinacionales –que pagan muy poco o casi nada– y al sector financiero, que engordó sus ganancias en billones de pesos en plena pandemia, lo que se conoce de la reforma que se presentará al Congreso es que el peso del recaudo anual estará en los sectores asalariados –poniendo a pagar renta a los que ganen más de dos millones y medio de pesos–, en los pensionados, y en el aumento generalizado del impuesto al consumo (IVA) hasta del 19 %. En el caso del IVA, para explicarlo gráficamente, eso significa que a las familias pobres de Colombia les será recortada la quinta parte de lo que consumen diariamente: una libra de carne para la gente pobre ya no será de 500 gramos sino de 400, y cinco panes quedarán convertidos en cuatro.

Nada hace el gobierno para reducir drásticamente la evasión. O en suprimir las exenciones de diez billones de pesos anuales que en la anterior reforma se les concedió a unos pocos sectores privilegiados. Se estima que la evasión de impuestos al año sobrepasa los $40 billones, bastante más que lo que se aspira a recaudar con la reforma. La evasión fiscal corresponde esencialmente a capitales en tierras ociosas y otros activos improductivos que no tributan, o riqueza que se oculta en paraísos fiscales, sobre lo cual no hay una acción efectiva del gobierno ni se anuncia un cambio real en esa dirección.

En los umbrales de la presentación del proyecto al Congreso, se conoce que sólo ofrece mantener durante menos años la vigencia de varias de las exenciones o gabelas otorgadas en el régimen tributario a los grandes capitales y no se tocarán los de las llamadas “megainversiones”. Tampoco se eliminará el arbitrario 4 por mil ni se desmontarán los privilegios fiscales para los empresarios de las zonas francas con los que se discrimina a las demás empresas nacionales, según recomienda la Comisión de Expertos, tan cuidadosamente elegidos por el ministro Carrasquilla. Al igual que respecto a otras directrices como la de no afectar el IVA de los bienes básicos sin tener garantizada su devolución efectiva y real a los sectores populares, el Gobierno se aparta de las recomendaciones de los mismos expertos.

Serán los sectores pobres y vulnerables de la sociedad, a quienes más golpea proporcionalmente el incremento y la extensión del IVA a nuevos productos y el incremento de este impuesto a la gasolina, los que en realidad subvencionen la política de mantener, con algunos recortes, los cuantiosos incentivos otorgados a las inversiones en hotelería, turismo, “economía naranja”, monocultivos y minería.

Como muchos ya lo han advertido, la aprobación del proyecto de reforma tributaria del Gobierno, más la anunciada congelación de sueldos de los empleados públicos por 5 años, dificultará aún más la lenta recuperación de la economía al cercenar los ingresos de la clase media y los trabajadores sobre quienes recaerá el peso principal del incremento impositivo. Esto tendrá efectos depresivos predecibles sobre la demanda agregada, verdadero motor de una economía de mercado.

Sin duda, los sectores democráticos verdaderamente representativos de la sociedad van a rechazar este proyecto que pasará a la historia como una estafa más del gobierno de Duque, uno de los peores y más retrógrados que ha tenido Colombia.

Debemos rodear al Comité Nacional de Paro conformado por las centrales sindicales y las organizaciones de pensionados y de diversos sectores sociales. ACEB exhorta a sus afiliados a estar firmes en esta justa lucha, a impulsar, preparar y participar en el paro nacional del 28 de abril. ¡Ánimo compañeros y compañeras!

Bogotá, D. C. 12 de abril de 2021

Asociación Colombiana de Empleados Bancarios –ACEB–
Junta Directiva Nacional

Juan Francisco Sánchez Z.
Presidente

DESCARGAR AQUÍ EN PDF, DECLARACIÓN DE ACEB 

 

 

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