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Comando Nacional Unitario,integrado por las centrales obreras CTC, CGT, CUT y las asociaciones de pensionados, en una amplia reunión con 40 organizaciones sociales y políticas, decidieron el pasado 15 de febrero convocar la realización de un paro nacional de 24 horas para el día 17 de marzo, la ACEB lo respalda por considerar que son justas las razones que lo motivan.
El Gobierno Nacional de manera unilateral decretó en diciembre pasado el incremento del salario mínimo, estableciéndose en el 7%. El mísero aumento por debajo de las cifras del Dane para ingresos bajos que fue del 7,26%, generó reacciones de rechazo de distintos sectores de la sociedad, entre ellos los casi 8 millones de trabajadores que viven de él. Pero la situación les resultó más gravosa en razón a que la escalada de alzas en todos los productos en muchos casos superó el porcentaje del incremento. Por ejemplo, en Bogotá, el alcalde Peñalosa subió el costo del pasaje de Transmilenio en un 11%. Es de anotar que en la discusión sobre el salario mínimo el empresariado asumió una posición mezquina y de falta de solidaridad con los trabajadores al proponer el tope del 7%para su incremento.
Se anuncia una nueva reforma pensional, cuyo aspecto principal es incrementar la edad y semanas de cotización para acceder a la pensión, lo que hará casi imposible su disfrute. Además, se prepara una reforma tributaria que tiene como base el incremento del IVA del 16 al 19%, con lo que se golpeará más el bolsillo de los
colombianos. Estas reformas son exigidas por organismos internacionales como el FMI y la Ocde.
Otra poderosa razón que motiva el paro es la defensa del patrimonio público. La venta de Isagén por parte del gobierno Santos a inversionistas foráneos generó una ola de indignación nacional. Ahora pretenden vender otras que también son claves para el desarrollo y el progreso de la nación, entre ellas, parte de la industria
petroquímica incluida Ecopetrol. Peñalosa intenta privar a los bogotanos de empresas tan rentables social y económicamente como la ETB, el Acueducto y la Energía Eléctrica.
Sumado a lo anterior, está el rechazo a la corrupción que campea en el ámbito público y privado, mediante la cual grandiosas sumas de los recursos públicos terminan engrosando las fortunas de unos cuantos particulares. Esta descomposición es parte de una cultura mafiosa que mantiene capturado al Estado en manos de unos
pocos contratistas todopoderosos, que manipulan casi toda la contratación estatal en su provecho personal. El escándalo en curso de la refinería de Cartagena, Reficar, en la cual se perdieron por la corrupción US$4.300 millones, casi 12 billones de pesos, es ejemplo dramático de la inmoralidad reinante.
La mala calidad del empleo, expresada en la generalización de los contratos por prestación de servicios en el sector público,los contratos temporales en el privado,los masivos despidos de trabajadores en ambos sectores, así como los obstáculos estatales a la negociación colectiva y la criminalización de la protesta popular a
través del Esmad, como sucede en el país y en Bogotá, se suman a las causas del paro.
En la capital del país en particular, se incorporarán a esta protesta nacional los vendedores ambulantes. Decenas de miles de ellos tratan de ganarse la vida honestamente en las calles, ante la falta de oportunidades laborales y sociales, y la nueva administración los viene persiguiendo de manera inclemente y violenta, con el uso
Hay razones para el paro nacional el 17 de marzo de la brutalidad policial que los desaloja de su sitio de trabajo y les decomisa sus pequeñas mercancías.
Así mismo, el movimiento sindical reclama de Santos el cumplimiento de los compromisos en materia de recargos nocturnos y la eliminación del aporte de 8% en salud que se aplica a los pensionados.
Esta misma reclamación del cumplimiento de acuerdos la hacen varias organizaciones sociales.
Protestan los usuarios y trabajadores de la salud y la justicia a quienes el Estado condena a la crisis más profunda por falta de presupuesto para su debido funcionamiento. Se agregan a ellos cultivadores, campesinos que reclaman la tierra,camioneros, estudiantes y habitantes de extensos territorios, como La Guajira,
condenados al hambre y la muerte de niños por causa del abandono estatal. También expresan su malestar los ambientalistas,que ven cómo la actividad minero energética deteriora los ecosistemas o cómo los intereses ligados a los negocios de la construcción, en el caso de Bogotá, insisten en liquidar reservas ambientales como la Thomas van der Hammen en el norte dela ciudad.
Estas son las fundamentales razones que hacen que la protesta del 17 de marzo sea justa y por ello la respaldamos.
Tal como dijera Miguel Morantes presidente de la CTC, nuestra central obrera:
“Si bien tenemos mucho optimismo y complacencia por la paz, que cada vez está más cerca, vemos cómo el gobierno nacional actúa con medidas contrarias a la justicia social y a lo que requieren los colombianos, por lo cual hay un descontento generalizado”.
A los trabajadores bancarios no nos debe ser ajena la protesta del 17 de marzo,ya que la lucha por mejores salarios, por trabajo decente, porque no se encarezcan los productos de la canasta familiar, por mejores servicios de salud, educación y justicia, por garantías para la protesta y la negociación colectiva, por defender lo pú-
blico, es una lucha en la que está inmersa nuestra suerte, el bienestar y el de nuestras familias. Por ello los invitamos a acompañar el paro en las distintas modalidades que el tendrá.

Artículo Publicado en el Periódico el Bancario No 7, de Marzo del 2016

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