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Terminan dos años en los que el sindicato ha trabajado sin pausa. De manera continua hemos asumido nuevas responsabilidades y desafíos, lo cual incrementa el nivel de exigencia a nuestros dirigentes a nivel nacional y obliga a hacer los ajustes necesarios para garantizar que la Asociación pueda dar respuesta oportuna y eficaz a los requerimientos de los afiliados y los bancarios en general.

Gracias al compromiso de la mayoría de nuestros dirigentes nacionales y seccionales, hemos abierto nuevos espacios en los cuales logramos actuar en favor de trabajadores que no tenían acceso a los beneficios derivados del ejercicio sindical. Así, con el apoyo de Uni Global Finanzas, en cabeza de su director para América, compañero Guillermo Maffeo, adelantamos un trabajo arduo y productivo que nos ubica en lugares de mayor reconocimiento por parte de empleadores, trabajadores y del sindicalismo en general.

Es innegable el inminente avance alcanzado; nuestra creciente credibilidad logra que más personas se comprometan con nuestras luchas. A ello se suma el esfuerzo colectivo con el cual mantenemos firme este gran proyecto, lo que demanda siempre mayor compromiso de todos los que hacemos parte de esta ejemplar familia.

Durante el año 2017, adelantamos los encuentros de jóvenes y de mujeres trabajadoras, así como la discusión de pliegos de peticiones en Corpbanca ITAU, en GNB Sudameris, en Bancamía y en el Banco Popular; en los tres primeros casos obtuvimos excelentes resultados, que se constituyen en marco de referencia para el movimiento sindical colombiano. En cuanto al Banco Popular, tenemos a favor un laudo arbitral que obliga al banco, pero este no demostró voluntad política para facilitar avance alguno, lo cual impidió la firma de un nuevo acuerdo convencional, situación que se puede explicar desde el punto de vista político-económico en estos términos: en las actuales perspectivas neoliberales, ni Estados Unidos ni Rusia, países imperialistas, ni mucho menos otras naciones del segundo o tercer mundo, ven con buenos ojos la existencia del sindicalismo, ya que los dueños del capital perciben a la organización sindical como un enemigo, pues sueñan con obtener el máximo de utilidades con la menor inversión de capital posible, naturalmente pretenden tener mano de obra barata con salarios de hambre y para lograrlo buscan dividir a los trabajadores para poder controlarlos y someterlos.

El Tribunal de Arbitramento del Banco Popular se encuentra estancado inexplicablemente, porque ACEB cumplió oportunamente con todo el procedimiento legal; así, nombramos nuestro árbitro, quien se reunió con el delegado de la empresa y entre ambos nombraron el tercer árbitro; esta situación configura una clara negligencia del Ministerio, violatoria del Decreto 017 del 8 de enero de 2016, emitido por el presidente de la República y firmado por Luis Eduardo Garzón en calidad de ministro del Trabajo.

EL SINDICALISMO EN EL SECTOR FINANCIERO COLOMBIANO
En el sector financiero colombiano tienen presencia todas las formas de sindicalismo posibles; existimos algunos sindicatos grandes y representativos (no más de cuatro), con alguna capacidad de respuesta, lo cual nos ha permitido ganar respeto por parte de los banqueros.

Hay otro grupo de sindicatos de origen patronal (como casi todos los de base) que son pequeños y por tanto poco influyentes, sin posibilidades de atender las necesidades de los trabajadores. Hay un tercer grupo de sindicatos de papel, que en un principio se conformaron con el propósito exclusivo de proteger y generar estabilidad laboral, pero cuyos dirigentes han perdido el horizonte y los vienen convirtiendo en minúsculos fortines que no obran ni dejan obrar.

Recientemente hemos presenciado un peligroso fenómeno: la aparición de sombríos personajes que convirtieron en lucrativo negocio la creación de sindicatos; es preciso denunciarlo porque no se explica de otra forma la razón para que un elemento cree cinco o más sindicatos en una misma empresa, sin que haya objetivo alguno al hacerlo. De ese modo artificioso, en el sector financiero, existen más de 30 sindicatos.

ACEB 60 AÑOS HACIENDO HISTORIA
La fundación de ACEB hace 60 años es un vivo ejemplo de la utilidad de los sindicatos; fuimos la primera organización en realizar una huelga en el sistema financiero colombiano, establecimos la jornada laboral de cinco días a la semana gracias a la heroica labor de nuestra seccional Tunja, pionera de la protesta continuada desarrollada los sábados, hasta lograr este valioso beneficio. Así mismo, en 1975 y 1979 promovimos y participamos en paros ejemplares que dieron origen al pago del auxilio de almuerzo, debido a la dedicación en jornada continua.

En 1985 creamos el comité de vivienda en el Banco de Bogotá y alcanzamos los incrementos salariales por porcentaje, acabando con los aumentos por suma fija.
La ACEB ha sido artífice de los derechos que hoy tienen los trabajadores bancarios colombianos, porque fuimos quienes fundamos las bases de lo que son hoy las convenciones colectivas de trabajo.
A pesar de todas las contingencias que hemos tenido que afrontar, en sus 60 años ACEB recobra sus bríos y se mantiene pujante en todo el territorio nacional.

Nuestro destacado desempeño está cimentado en la mejor estructuración sindical, por eso aportamos mayor posibilidad de respuesta y un amplio cubrimiento; de hecho, somos el único sindicato bancario que cuenta con 60 seccionales, todas funcionando de manera muy activa.

A la ACEB de hoy la escuchan y le creen, esa es nuestra principal fortaleza. Que nuestros contradictores sigan desarrollando su estrategia de calumnia y difamación, nosotros no seremos quienes los saquemos de ese pantano en que han decidido sumergirse.

¿QUÉ PENSAMOS SOBRE LA UNIDAD ORGÁNICA?
En todo caso mantenemos muy en alto nuestro compromiso de sindicato unitario. Tenemos claro que la unidad no es entre iguales, como tampoco se logra este noble propósito esperando que quienes tengan anhelos unitarios se adhieran a nosotros, porque, sencillamente, eso no es unidad. Hacemos sindicalismo de puertas abiertas, participamos activamente del acontecer nacional y permanecemos dispuestos en todo momento a propiciar espacios de diálogo con todos aquellos a quienes realmente les preocupen los problemas de los trabajadores. No olvidamos que los sindicatos son por y para los trabajadores, nos empeñamos en rescatar la esencia del sindicalismo que se inspiró en la necesidad de dotar a la clase obrera de una herramienta que le permitiera hacerle frente a la voracidad del capital.

En cuanto a la aparición de sindicatos pequeños, es preciso dejar en claro que este modelo se adoptó en la administración anterior, con la cual no estuve de acuerdo, pero ya son una lamentable realidad. Yo los considero útiles en la medida en que, a través de ellos, se pueda incursionar en entidades financieras que históricamente se han opuesto furiosamente a la existencia de sindicatos, y cuando con ellos logremos proteger a trabajadores al borde del despido, por acción de los recortes de personal; pero no comparto que estos se estén convirtiendo en instrumentos para entorpecer el normal funcionamiento de los bancos, y mucho menos que resulten siendo mecanismos de chantaje o de presión indebida en contra de la ACEB.

Estos sindicatos están obligados a respetar la legislación laboral; por tanto, sus administradores no pueden obviar la realización de asambleas y demás mecanismos democráticos y legales, porque no hacerlo genera corrupción y de ello ya tenemos varios ejemplos. No aludo a que, por decreto, se deban acabar esos pequeños sindicatos; que quede claro, hace mucho tiempo le venimos pidiendo a los bancos muestras de respeto por el derecho de asociación, mientras lo logramos no hay otra opción que seguirlos aceptando.

LA FORMA DE DEFENDER LOS DERECHOS DE LOS BANCARIOS
Por la debilidad del sindicalismo, que a la fecha solo representa al 4,5% de los trabajadores con contrato de trabajo, confrontar con el capital es supremamente difícil. Esto nos obliga a buscar formas de resolver los conflictos sin acudir a la confrontación directa, porque hacerlo es exponer a los afiliados y a su organización; por esta particular circunstancia, acudimos al diálogo y promovemos las buenas relaciones, pero dentro de parámetros claros; todo esto nos ha permitido crecer y nos ha ayudado a proteger a nuestra base, tanto así que el modelo ha sido útil en todos los procesos electorales de los fondos de empleados, de los comités paritarios de salud ocupacional, así como en los comités de convivencia. En esos escenarios hemos obtenido excelentes resultados, lo cual nos ha brindado presencia en todos esos espacios establecidos por la legislación laboral.

Nadie puede desconocer el papel protagónico que la ACEB tiene en los procesos de negociación colectiva en los que ha actuado, recibiendo el reconocimiento de empresarios e incluso de organizaciones sindicales del sector, con quienes hemos compartido mesas de negociación.

El manejo dado a la inclusión de los trabajadores provenientes de Megabanco es otro ejemplo contundente de las bondades del diálogo y las buenas relaciones; en un momento determinado nos vimos obligados a retroceder, pero fue un repliegue táctico que consistió en aceptar la inclusión de trabajadores con diferencias prestacionales. Hoy la historia dice que fue un acierto, que el sindicato creció, que grandes masas de trabajadores lograron estabilidad con prestaciones extralegales y que las diferencias en materia de derechos han ido desapareciendo; todo ello es el resultado de una dirección coherente y comprometida con la defensa incondicional de los derechos de nuestros afiliados. Si bien persisten algunos aspectos convencionales que aún son diferentes, el compromiso de nivelación no ha desaparecido, mantiene su plena vigencia y será el centro de atención de la próxima negociación colectiva.

A estas alturas del informe, ya está claro que las necesarias buenas relaciones no son sinónimo de que los empresarios nos quieran, son espacios que nos hemos ganado con trabajo, con pulcritud y sin involucrar intereses personales, pero falta mucho por hacer.

Si esperamos ser respetados, tendremos que trabajar arduamente y sin desmayo para incrementar nuestra presencia en todos los bancos; solo mediante el fortalecimiento en materia de afiliación será como logremos respeto total y presencia firme como verdaderos representantes de los trabajadores. Debemos esforzarnos a fondo para interesar a los bancarios sobre la actividad sindical, debemos volver a la afiliación consciente, es hora de ponerle freno a la tendencia, según la cual, si no es otorgando fueros no es posible lograr una afiliación.
El formato de afiliación acompañado del otorgamiento de fuero no permite avanzar, convierte la práctica sindical en un remedo que burocratiza a los dirigentes y crea pequeños feudos corruptos; esos modelos de trabajo hacen mucho daño a la práctica sindical.

En esta ocasión he preferido no hacer referencia a nuestros contradictores del sector, no en desmedro de ellos, sino para exaltar que este proyecto se basa en nuestra propia capacidad de gestión; es por las obras que desarrollamos en beneficio de los trabajadores que conquistamos su interés. Entonces, que cada sindicato aporte lo que crea pertinente para los trabajadores, de nuestra parte aportaremos unidad, compromiso y principios de clase en defensa de sus nobles intereses.

EL SINDICALISMO SIGLO XXI
El movimiento sindical, en general, no avanza, resiste, pero aun así ACEB sigue creciendo y penetrando a nuevas entidades financieras lo que le permite ampliar su radio de acción en el concierto bancario colombiano.

Como lo hemos venido afirmando, la lucha hoy está orientada a preservar los derechos, a sostener los puestos de trabajo, a impedir los atropellos, a hacerle frente a las abusivas políticas comerciales; en otras palabras, a resistir. Sin embargo, nuestro accionar se enfrenta permanentemente a nuevas estrategias de los empleadores que buscan desconocer sus propias obligaciones. De cualquier manera, para lograr que sea eficaz nuestra resistencia, se requiere del compromiso de los jóvenes, de hombres y mujeres, de la sapiencia de los forjadores de los derechos; además, la generación que está de retirada debe dejar su legado y todos unidos debemos defender esta causa común para impedir el exterminio del sindicalismo y de nuestras garantías convencionales.

Los problemas no desaparecen, se transforman, cada día surgen nuevos retos, lo que nos obliga a elevar el nivel colectivo de nuestros dirigentes y, por ende, profundizar en la comprensión de toda esta problemática. Tenemos que intensificar nuestro trabajo para lograr que las nuevas generaciones se empoderen de la organización sindical, de lo contrario, al paso que vamos, el sindicalismo está destinado a desaparecer.

Entonces, para afrontar las arremetidas sistemáticas, no podemos esperar a que los problemas se agraven, las transformaciones vertiginosas que se producen en los bancos no dan espera y, desafortunadamente, nuestro liderazgo va desapareciendo, porque nuestro ciclo está llegando a su fin. Eso obliga a los actuales dirigentes a dar garantías a quienes vienen en la retaguardia, pues es lo único que garantiza la continuidad del proyecto sindical en el que todos estamos comprometidos. Los invito a luchar para que la historia nos reconozca como promotores de un futuro cierto, de empleos dignos, de sindicalismo de industria fuerte, y no como los sepultureros de la ACEB.

LA SEGURIDAD SOCIAL Y EL MODELO DE CONTRATACIÓN
En Colombia, la mayoría de las personas en edad de trabajar viven de empleos informales, su escaso ingreso no les permite cotizar a la seguridad social ni a la salud, ni mucho menos a pensiones, pero el gobierno, los empresarios y los políticos, tienen la vista ciega respecto a esta causa fundamental de la crisis social y pretenden solucionarla con mayor recorte de derechos.

El presidente de Fasecolda, Jorge Humberto Botero, explicó durante el X Congreso de Asofondos que, actualmente, solo 23% de las personas de la tercera edad reciben una pensión, que sin una reforma al sistema de la seguridad social ese porcentaje va a disminuir hacia 18,8% para 2050, y que en Colombia “la vejez es la principal causa de la pobreza”.

La tasa de informalidad, medida por acceso a los sistemas de salud, pensión y riesgos laborales, disminuyó menos de un punto: de 66,7% en 2016 pasó a 65,9% en 2017. En otras palabras: alrededor de 14´750.000 personas ocupadas siguen excluidas de estos sistemas. La tasa de informalidad de los hombres fue 66,0%, superior a la de las mujeres: 65,8% (Informalidad alta y sostenida, estudio ENS).
ACEB es abanderada de la política de inclusión, en el Banco de Bogotá seguimos formalizando empleos, en esta última vigencia convencional logramos la conversión de 1.400 empleos temporales, que hoy son a término indefinido, lo que les genera garantías convencionales.

El movimiento sindical, de una vez por todas, debe asumir la bandera de la formalización laboral, exigiendo sin ambages el desmonte de la tercerización, para retomar el modelo de solidaridad, en el que los trabajadores sanos aportan a la salud de los enfermos y en el que los jóvenes garantizan la pensión de quienes van llegando a la edad de jubilación.

LO QUE NOS ESPERA CON EL CAMBIO DE PRESIDENTE
En Colombia se habla de un problema crónico que mantiene, según dicen los diferentes ministros de Hacienda, postradas las finanzas del país. Hablan de la abrumadora evasión fiscal, que incluso cuantifican; lo obvio es que, si saben a cuánto asciende lo que se deja de pagar en impuestos, es porque saben quién y dónde no se pagan. Así, todo el mundo esperaría que se tomen las medidas correctivas que castiguen a los evasores, pero no; lo que hacen es tomar esa inoperancia administrativa para justificar nuevas reformas tributarias, que además de ser inequitativas, nunca son completas, por lo que permanentemente hay que implementar una tras otra, cada vez más regresivas y más calamitosas para el pueblo colombiano. Veamos unos ejemplos para sustentar la afirmación: en el año 2015 la evasión fue del 57,3% del total de ingresos fiscales es decir 70,9 billones de los 123,7 billones recaudados. Por concepto de IVA la DIAN calcula que la evasión sumó el 23%, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) la calcula en el 40%, y en este mismo terrero el senador Antonio Navarro Wolff, del Partido Alianza Verde, manifiesta que el incremento del IVA del 16 al 19 por ciento produjo 19 billones y la evasión fue de 14 billones.

La actividad económica de las organizaciones sindicales, a la fecha, no se encuentra gravada, aunque estamos obligados a pagar IVA y a hacer retención en la fuente cuando adquirimos bienes o contratamos servicios. La sede del sindicato estaba exenta del pago de impuesto predial, ahora estamos obligados a declarar y pagar impuesto, la CTC no lo hizo y le aplicaron una sanción de varios cientos de millones. Como se supone que los sindicatos tienen ingresos, en algunos casos realmente importantes, a partir de abril de 2018, estamos obligados a presentar una declaración sobre ingresos y patrimonio; en principio, se dice que no es para ponernos a tributar por esos conceptos, pero estén seguros compañeros que a renglón seguido nos van a obligar a declarar renta y a pagar impuestos, de donde se desprende que, si vamos a declarar ingresos debemos de estar en condiciones de demostrar cuáles fueron nuestros egresos, es decir, tenemos que entrar a demostrar en qué nos gastamos lo que recibimos.

Como tenemos un solo NIT y un único RUT, tendremos que declarar unificadamente tanto los ingresos como los egresos; puesto en otros términos, ya no podremos gastar por gastar, de toda transacción, por pequeña que sea, habrá que dejar el respectivo registro contable. Así las cosas, tenderemos que centralizar la contabilidad de la ACEB, porque no hay otra forma de controlar los egresos para poder llevar una actividad contable que se ajuste a la realidad. Y ustedes dirán: “¡Es muy grave!”, y así es, en este país todo es posible.

Pero, ¿qué implica esta novedad tributaria? Muy simple, que la seccional que se niegue a demostrar qué hace con los dineros que recibe, así los mismos sean pocos, se quedarán sin aportes directos de los bancos, porque las cuotas que hoy reciben tendrán que ingresar directamente a la tesorería nacional, para su control.

El DANE reporta que la inflación del último año, con corte al mes de abril de 2018, fue del 3,13% con una disminución respecto del año anterior de 1.53%, cuando fue de 4,66%. En lo corrido del año, de enero a abril, el índice reportado es de 2,05%, con una disminución de 0,95% respecto de igual periodo del año 2017 cuyo índice fue 3,0%. Evidentemente estas son cifras maquilladas, con un agravante, que en reunión de la junta Nacional de ACEB con la alta dirección del Banco de Bogotá, el doctor Alejandro Figueroa hace notar que las utilidades del Banco, si bien siguen siendo en billones de pesos, llevan 3 años consecutivos en descenso: queda claro que vienen tiempos muy difíciles, pero el sindicato se ha estado preparando y hoy tiene un ambiente interno muy positivo, sus cuadros están comprometidos como nunca y todas las seccionales se encuentran listas para asumir el gran reto.

Que las dificultades nos encuentren unidos, porque el futuro tiene que ser nuestro.

Con sentimientos de gratitud y respeto.

JUAN FRANCISCO SÁNCHEZ Z.
Presidente nacional ACEB

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