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Declaración

Colombia vive la campaña electoral hacia la presidencia de la República más importante y decisiva de su historia. Luces, como la superación a través de unos acuerdos de paz de un conflicto armado interno de más de 50 años, que augurarían un iluminado camino hacia el progreso y la solución de los ancestrales problemas de la Nación, contrastan con sombras derivadas de graves problemas como la aplicación por más de un cuarto de siglo del modelo económico, político y social neoliberal; las restricciones al ejercicio pleno de la democracia y las libertades públicas; el incremento de la corrupción y el saqueo a los recursos públicos; el arrasamiento del medio ambiente, de la biodiversidad, las fuentes y corrientes de agua, los páramos y los recursos naturales por la voracidad del capital; la permanencia de la pobreza, el subdesarrollo, la desigualdad, el desempleo; el desconocimiento sistemático de los derechos de los trabajadores, los pensionados, los informales y, en general, de los vulnerables y de los sectores populares de la población.
La situación anteriormente descrita se agrava con la existencia de fuerzas políticas ancladas en el pasado, que además de tener la mayor responsabilidad en la crisis general del país, están jugadas a favor de la violencia, del despojo arbitrario de tierras – antes en manos de familias campesinas desplazadas a la fuerza a las ciudades -, son portadoras de los más atrasados conceptos sobre la sociedad, la salud, el trabajo, la familia, la educación y la ciencia, plantean gravísimas propuestas para los trabajadores y los menos favorecidos, como la reforma pensional, tributaria, la política minero energética, la aplicación del fracking con sus nefastas consecuencias, la continuidad del sistema de salud que convirtió a los usuarios de pacientes en clientes. Con ello se seguirá agravando la situación de los trabajadores y de las capas más pobres de la población, se continuará privilegiando a los grandes capitales y se ensanchará la brecha social existente.

Estas fuerzas han convertido “el volver trizas los acuerdos de paz “en una bandera política para la campaña presidencial, nos referimos, claro está, en primer lugar, al “uribismo” agrupado en el Centro Democrático y a su candidato presidencial, Iván Duque, cuyo único título para aspirar a regir los destinos de Colombia es haber sido escogido por el “patrón de patronos” Álvaro Uribe, quien cínica e indolentemente se resiste a que el país cierre las heridas de la guerra y persiste en negar a las futuras generaciones de colombianos la posibilidad de construir una verdadera paz, cimentada en la inclusión social, el desarrollo humano la justicia y la equidad. Representa el Centro Democrático y su vocero principal, el dueño del Uberrimo, el interés de los latifundistas que se oponen al desarrollo de la democracia en el campo y la ciudad.
Y, en segundo lugar, a Cambio Radical y a su candidato Vargas Lleras. Portador en su ideario de las más recias aplicaciones del neoliberalismo, este partido compite con el Centro Democratico en cuanto a dirigentes y militantes detenidos, juzgados y condenados por crímenes que van desde la apropiación indebida de recursos presupuestales hasta el asesinato de contrincantes políticos. Nunca se comprometieron con el proceso de paz, pese a ocupar ministerios y cargos muy importantes en los dos períodos de Santos y habérsele entregado los mayores programas oficiales de inversión pública. Y ahora, después de haberse convertido en un duro obstáculo en el Congreso para la aprobación de los proyectos de ley que desarrollaban los acuerdos de paz y para tratar de justificar ante la opinión el respaldo que le ha dado el presidente Santos y el partido de la U, cambiaron de opinión de “dientes para afuera” y posan como defensores de los acuerdos.

Nada bueno, en cuanto a los intereses generales de la Nación y del pueblo, puede esperarse de un triunfo electoral de cualquiera de estas dos opciones alineadas en la derecha del espectro político colombiano.
En la otra orilla, la de la democracia, la paz, el Estado social de derecho, el progreso, la mayor inversión social, la lucha contra la corrupción y la preservación del ambiente, han quedado en la contienda Gustavo Petro, de Colombia Humana;Sergio Fajardo, de la Coalición Colombia, y Humberto De La Calle, del Partido Liberal. La unidad de estas tres candidaturas, como se ha planteado desde la mayor parte del movimiento sindical, podría haber garantizado un triunfo sin antecedentes en la historia de Colombia: la llegada a la presidencia de un candidato independiente, por fuera de los partidos tradicionales, que iniciara las transformaciones sociales, económicas y políticas que requiere Colombia.

Desafortunadamente no ha sido así y todo indica que las posibilidades de unidad sólo podrán ser realidad en la segunda vuelta presidencial, con los enormes riesgos que esa situación conlleva. En esas condiciones hay que definir, de manera urgente, por el candidato que abandere el mejor programa de gobierno y además, las movilizaciones populares a su alrededor, indiquen que tiene las mayores posibilidades de sacar la primera o la segunda votación el 27 de mayo. Por consiguiente, de este análisis se concluye que Gustavo Petro , cumple con creces esos requisitos lo que lo hace merecedor de nuestro respaldo amplio, generoso y total , además en su programa presidencial reivindica que “la única riqueza válida es aquella que nace del trabajo” y para ello ha propuesto la adopción de medidas para generar y mantener trabajo decente, con condiciones dignas de remuneración, estabilidad, cumplir con la Jornada laboral que termina a las 6.00 pm y no a las 9:00 pm , es decir 8 horas diarias, seguridad social y calidad de vida tanto urbana como rural.
Ha planteado ir eliminando la intermediación que hacen las EPS para garantizar una prestación de servicio de salud en condiciones dignas, el acceso de los jóvenes a la educación y la gratuidad de la misma, defiende mantener la Sustitución pensional para que el cónyuge o compañero(a) permanente pueda reclamar la pensión de sobrevivencia y plantea en el tema pensional el sistema de pilares ya exitoso en otros países, defiende las energías limpias y condena el Fracking y la mega minería a cielo abierto, una política en contra de la corrupción y los factores que la originan que incluye no solo la cárcel a los corruptos sino que devuelvan los dineros públicos, recuperar 15 millones de hectáreas improductivas para destinarlas a la agricultura, ha reclamado del sector financiero, especialmente para este periodo, facilidades de acceso al crédito para los sectores populares y para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa, respecto de la banca pública reivindica el papel social y al servicio del fomento y el desarrollo nacional que esta debe tener, plantea la creación del Banco Público de economía popular que brindara crédito fácil y barato a quienes hoy tienen que someterse a las nefastas condiciones del “gota a gota” .

Por las razones anteriores, los sindicatos firmantes y sus dirigentes, nos vinculamos a fondo, en todo el país, a la campaña “Petro Presidente” y llamamos a los trabajadores del sector financiero a respaldar entusiastamente esta candidatura.

Bogotá D. C., 1º de mayo de 2018.

Asociación Colombiana de Empleados Bancarios Aceb
Juan Francisco Sánchez Z.        María Victoria Cortes G.
Presidente                            Secretaria General

Asociación Nacional de trabajadores del Banco de la República Anebre
Abdenago Aguilar Luna                Fabio Sánchez Fajardo
Presidente                              Secretario General

Sindicato Nacional de Trabajadores del grupo Bancolombia Sintrabancol
Miller Ramírez Gaspar                 Diego Ignacio Trujillo Flórez
Presidente                          Secretario General

Unión Nacional de Empleados Bancarios  Uneb
Sofía Trinidad Espinosa Ortiz              Henry Duarte Rodríguez
Presidente                                Secretario General

Descargar Declaraciòn en PDF ,AQUI

 

 

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